Esta claro que estos gobernantes que nos han tocado quieren controlarlo absolutamente todo a su interés y al de sus amiguetes, con los que luego que repartirán los correspondientes sobre-sueldos. Los arqueólogos se quejan del intrusismo de los detectoristas, a los que acusan de dañar el patrimonio histórico, pero el "enemigo" no lo tienen entre los detectoristas, sino entre los que promulgan las leyes a su antojo y no regulan adecuadamente las normas para que todos puedan tener un espacio propio, de respeto e incluso de colaboración mutua. Y si luego uno se encuentra con un detector un anillo o un reloj perdido en la arena sin posibilidad de saber de quien es son capaces de acusarlo de apropiación indebida y de confiscarle lo encontrado.
Bueno, quizás es el país que nos hemos buscado entre todos. Algún día aprenderemos...