Yacimiento de Aranda del Moncayo

La magistrada del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de La Almunia ha imputado a una segunda persona por el presunto expolio de 4.000 piezas celtíberas y medievales en un yacimiento de Aranda de Moncayo que la Fiscalía de Medio Ambiente y el Seprona (Servicio de Protección de la Naturaleza) de la Guardia Civil atribuían inicialmente a un vecino de Illueca que fue detenido el pasado mes de febrero.

Mientras tanto, el primer encartado ha sido citado de nuevo para efectuar una declaración ampliatoria de la que ya prestó unos días después de su arresto.

Por otro lado, en los últimos días han pasado por el juzgado seis de los vecinos de la comarca del Aranda que declararon como testigos ante la Guardia Civil en la fase policial de la investigación. Fueron citados para ratificar sus versiones.

El Seprona intervino a finales de febrero en la operación Helmet (yelmo en alemán) más de 4.000 piezas arqueológicas celtíberas, romanas y medievales en tres viviendas de R. G., al que también le intervinieron siete detectores de metales y un rudimentario kit de limpieza.

LAS PIEZAS Alrededor de 3.500 de esos objetos son monedas de esas tres épocas, aunque también las hay de otras más recientes como la II República. El resto incluye puntas de lanza, dagas, falcatas, glandes --munición de plomo para ondas--, cuchillos de uso agrícola y reproducciones de objetos antiguos

El imputado sostiene que fue comprando esos objetos en los últimos 40 años y que halló otros en rastreos que efectuaba por el monte, aunque negó haber expoliado el yacimiento de Aranda de Moncayo. El Seprona, por su parte, mantiene que "la mayoría del material recuperado son piezas que formaban parte del ajuar propio de los enterramientos de los guerreros celtíberos", caso de objetos de cerámica, petos, fíbulas, exvotos y joyas.

La investigación tiene como objetivo esclarecer cómo llegaron hace veinte años a manos de un millonario alemán 18 cascos celtíberos cuya procedencia sitúan algunos expertos en Aranda de Moncayo.

El imputado sostiene que hace más de veinte años que no sale al campo, con lo que cualquier posible infracción estaría prescrita. El Seprona data el expolio en los últimos quince años.

Fuente: El Periodico de Aragón