Rastreadores de metal de toda Europa regresan a las playas de Benidorm para practicar su "hobby"

 No importa si hace buen o mal tiempo. Esta semana hay unos turistas que no se han perdido un solo día de playa en Benidorm, los buscadores de oro... o de metal. Se ven con sus interesantes aparatos andando despacio como si estuvieran, con ellos, barriendo el suelo pero a un palmo de él. Llevan puestos unos grandes auriculares que forman parte del equipo y con los que pueden "pitear", como ellos mismos definen. Y es que a través de ellos se van escuchando ligeros pitiditos hasta que detectan un metal y entonces se eleva su volumen de forma significativa.

Ocurre poco. Tan poco que ayer Anatoli, de Ucrania,apenas había logrado, después de cuatro horas de rastreo, un euro, una moneda de cien pesetas y algunos céntimos. Aaga, un noruego que también "piteaba" a unos cien metros, había encontrado aún menos, no llegando al euro.

Pero no importa pues según dicen, ellos al igual que los demás "compañeros" de la arena no buscan para enriquecerse, sino por el mero placer de hacerlo. "Es como salir de pesca o ir al campo a buscar setas, pero esto nos parece mucho más divertido", explicaba el ucraniano.

Como el noruego y otro inglés, estos rastreadores de la playa de Levante son extranjeros que llegan a pasar sus vacaciones con los aparatos detectores de metal en la maleta como si metieran la caña de pescar. Y es que esta es una afición que engancha, según afirman.

Aaga, jubilado desde hace años, lleva practicándola desde 1994. Explica que primero lo hacía "en casa", en Noruega, y que esta es la primera vez que busca metales en Benidorm, donde ha llegado a pasar cuatro semanas de vacaciones, alejado de los últimos coletazos del frío invierno escandinavo. Sonríe mostrando el pobre botín que ha logrado en tres o cuatro horas y apunta a otro rastreador a lo lejos. "Ellos lo han cogido antes, yo llevo aquí más aluminio que otra cosa". Dice que de encontrar algo interesante buscaría una oficina de objetos perdidos para dejarlo. En su país es lo que se hace, claro que él allí ha estado contratado también en esta labor, en expediciones arqueológicas. Remarca que como hobby "está prohibido". Anatoli añade también que "antiguamente se podía hacer en el campo buscando monedas antiguas pero ya no".

En efecto, en España, pese a que hay normativas diferentes por comunidades o municipios, la ley común para todo el territorio prohibe la búsqueda con detectores de metales en calles, plazas, parques y recintos públicos y hacer prospecciones arqueológicas y minerales sin permiso de las autoridades. Las playas de Benidorm se salvan, como ayer confirmaban también desde la Dirección Provincial de Costas de Alicante y la Policía Local. Así que estos turistas, buscadores de un oro que pocas veces encuentran, pueden seguir tranquilos, más ahora que es temporada baja. En la Alta casi son más que socorristas. "Hasta diez", dicen. Y apuntan que la cuadrilla "también retira basura".

Fuente: Diario La información