La 'Operación Archanda' del Cuerpo Nacional de Policía saca a la luz el mayor arsenal clandestino de época y deja diez detenidos
140 fusiles, 20 subfusiles, 33 ametralladoras, cuatro lanzagranadas, ocho morteros, seis piezas de artillería y dos más antiaéreas, 29 armas cortas, cuatro ametralladoras preparadas para repeler ataques aéreos, diez obuses y una gran cantidad de proyectiles. Ese es el botín del que se incautó ayer la Policía Nacional en Bilbao en la denominada 'Operación Archanda', que se saldó con diez detenidos en toda España, uno de ellos en la capital vizcaína. Cinco 'traficantes de armas' de época han sido arrestados en Valencia, dos en Castellón, uno en Lleida y otro en Ciudad Real.
Se trataba de una red de venta ilegal de material militar procedente de la Guerra Civil española y la Segunda Guerra Mundial. La mayoría de las armas intervenidas se encuentran en perfectas condiciones de funcionamiento y, en algunos casos, listas para explosionar, ya que poseen cierta cantidad de carga y son «inestables», según informó el Ministerio del Interior.
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ARMAS Y VEHÍCULOS En Bilbao. 20 subfusiles, 33 ametralladoras, 4 lanzagranadas, 140 fusiles, 8 morteros, 6 piezas de artillería, 2 antiaéreas, 29 armas cortas, 4 ametralladoras antiaéreas, 10 obuses, numerosos proyectiles y 62 piezas de arqueología de diversas épocas.
En Valencia. Una pistola marca Astra de 9 milímetros, una caja con 50 cartuchos de munición para ese arma, un revólver, una carabina del calibre 22 con medio centenar de cartuchos de munición, dos rifles, quince granadas de mano (diez de ellas del modelo Lafite), ocho cuerpos de granadas de mano y una de mortero con espoleta, dos sistemas de iniciación pirotécnico, dos armas cortas sin documentación, 100 cartuchos, abundante munición y dos detectores de metales. En Lleida. 259 granadas de diversos tipos (diez de ellas listas para explosionar), 180 proyectiles de 37 a 155 mm (12 de ellos aún utilizables), 7 bombas de aviación (una de ellas de 300 kilos), 8 espoletas, 7 pistolas y revólveres antiguos, una Star y una 9 milímetros con dos cargadores, 27 cartuchos en perfecto estado, 15 fusiles, 2 carabinas, 2 morteros, 9 ametralladoras y 16 tubos con pólvora. En Ciudad Real. 139 granadas de mano, 3 pistolas y 4 revólveres, 4 fusiles de avancarga, 33 granadas de mortero, 58 espoletas, un detector para localizar metales, munición de diferentes calibres, 308 monedas romanas, árabes e íberas, 20 puntas de flecha, una punta de lanza y 4 hachas de piedra |
La operación se inició a raíz de una investigación sobre el expolio arqueológico y el contrabando de bienes culturales. Durante varios meses, los agentes de la Brigada de Patrimonio Histórico de la Policía Nacional seguían la pista de una persona afincada en Bilbao que traficaba con obras arqueológicas de supuesta procedencia ilícita. Las indagaciones policiales condujeron a un grupo delictivo dedicado a la compra-venta de material militar, la mayoría sin los certificados e inutilizaciones que la Ley exige para este tipo de artefactos. En la operación, además de material militar, se han intervenido también más de 60 piezas de distintas épocas, entre ellas un reloj de sol y un ídolo religioso; más de 300 monedas romanas, árabes e íberas, y casi una treintena de puntas de flecha, lanzas y hachas de piedra.
La Ley prohíbe la tenencia o depósito de este material siempre que funcione. Los coleccionistas deben solicitar una autorización y presentar la pieza a la Dirección General de Armamento y Material del Ministerio de Defensa para que la inutilice y certifique el hallazgo. Esos documentos deben acompañar siempre a cada pieza y todos los efectos intervenidos carecían de ellos. Además, los arrestados no sólo no inutilizaban los artefactos, sino que recurrían a personal experto en la materia para su restauración y, en ocasiones, para la puesta en funcionamiento de las armas objeto de colección o tráfico. También se han localizado detectores de metales que eran usados para localizar las armas, municiones o explosivos.
La operación, que ha exigido practicar una docena de registros en Euskadi, Cataluña, Valencia y Castilla La Mancha, se inició a raíz de una investigación sobre el expolio arqueológico y el contrabando de bienes culturales. Durante varios meses, los agentes de la Brigada de Patrimonio Histórico de la Policía Nacional seguían la pista de una persona afincada en Bilbao que traficaba presuntamente con obras arqueológicas de procedencia ilícita, según detalló ayer la Delegación del Gobierno. Las indagaciones policiales condujeron a un grupo delictivo dedicado a la compraventa de material militar.
Algunas de las piezas llaman la atención por su estado de conservación, en especial las localizadas en Lleida, donde había más de una decena de granadas listas para explotar. Otras destacan por su volumen y peso. El detenido en Cataluña tenía siete bombas de aviación y una de ellas superaba los 300 kilos. El arsenal es el mayor incautado hasta la fecha en lo referente a unidades de la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial. La cifra total de armas intervenidas durante toda la operación es de 440 granadas de guerra de diferentes tipos, 159 fusiles y 10 obuses. La red estaba bien asentada en Valencia, donde cinco de los detenidos tenían su residencia habitual en localidades como Mislata, Paterna y Riba-Roja de Turia, además de la capital de la comunidad autónoma.
Monedas y puntas de flecha
No todo el material incautado es de origen militar. Se han localizado también más de 60 piezas arqueológicas de distintas épocas, entre ellas un reloj de sol y un ídolo religioso, más de 300 monedas romanas, árabes e íberas, y una treintena de puntas de flecha, lanzas y hachas de piedra. Unos objetos de incalculable valor histórico que los expertos tendrán que datar en las próximas semanas. De esa labor se encargará la Consejería de Cultura del Gobierno vasco, que custodia ya algunas de ellas. El resto de efectos intervenidos han quedado precintados en un frontón propiedad del detenido en Loiu, donde pueden verse también vehículos de ambas guerras utilizados para el transporte de soldados y prisioneros bajo maquetas de aparatos aéreos del momento. Algunos artefactos han sido trasladados a la Comisaría General de la Policía Científica para los análisis pertinentes. Mientras, Defensa determinará cuáles pueden considerase armas de guerra y las respectivas unidades de los TÉDAX en Euskadi, Valencia y Ciudad Real se harán cargo del material explosivo que entraña mayor peligrosidad.
Fuente: Diario El Correo