Una de las monedas atribuidas a la expedición de Hernando de SotoLos objetos hallados por arqueólogos de EE.UU se ofrecieron al estado para celebrar el 500 aniversario del descubrimiento de la península por parte de Ponce de León, pero han sido rehusados por el Ministerio de Cultura

La generosidad de un equipo de arqueólogos de EE.UU ha caído en saco roto. Ofrecieron un tesoro arqueológico atribuido a la expedición de Hernando de Soto (1539-1542) en Florida, coincidiendo con el 500 aniversario del descubrimiento de la península por parte de Ponce de León -2 de abril de 1513- pero obtuvieron la negativa por respuesta.

La propuesta del arqueólogo Ashley White, miembro de la Junta Directiva del Instituto Arqueológico de América fue, según sus palabras, para “honrar al pueblo español, legítimo heredero de los restos de la expedición” y fue rechazada por responsables del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, después de que la propia Embajada de EE.UU en Madrid ofreciera el regalo a través del Ministerio de Asuntos Exteriores, que trasladaron la oferta, tal y como consta según unos correos a los que ha tenido acceso La Aventura de la Historia.

Puntas de flecha usadas por las tribus indigenasEn concreto, la directora del Museo de América, Concepción García Sáiz, consideró que las piezas debían permanecer en EEUU. Según fuentes de Cultura consultadas por La Aventura de la Historia, la Dirección General de Bellas Artes, de quién dependen este tipo de donaciones, agradeció a White el ofrecimiento, pero lo rehusó al considerar que formaba parte de la Historia de ese país y que era allí donde debían permanecer, respetando el contexto histórico donde fueron hallados. No obstante, el arqueólogo Ashley White, asevera que hay suficientes piezas para ambos países.

El tesoro se había recuperado después de que una serie de huracanes y tormentas comenzaron a desvelar algunos de estos vestigios de entre la tierra suelta, que localizó Ashley White en 2005, y que sirvieron para desvelar la ubicación de la Misión perdida de San Buenaventura en el condado de Marion, Florida, al sur del lago Orange, pista que sirvió para diferentes hallazgos hasta las nuevas piezas descubiertas en una excavación en 2012.

Consiste en una serie de valiosas monedas, piedras preciosas y algunas de las cuentas de cristal más hermosas jamás halladas en el Nuevo Mundo, todas ellas asociadas con la expedición de Cabeza de Vaca en 1528 y a la de Hernando de Soto en 1539, según el arqueólogo Ashley White, ya que pertenecen a la época de las expediciones.

Sofisticadas cuentas de vidrio descubiertas por la familia White en su propiedad cerca del Lago Orange.Todos los restos arqueológicos se encuentran ahora expuestos en el Appleton Museum of Art de Florida, tras la negativa de las autoridades españolas a aceptar las piezas para organizar una eventual muestra que celebrase el aniversario del descubrimiento de Florida. El conjunto del tesoro corre el riesgo de desperdigarse, tras la finalización de la exposición, por museos de otros países.

Las monedas son de cobre y llevan grabada la efigie de los Reyes Católicos, ya que, aunque de un periodo anterior -Carlos I era el Rey de España cuando Hernando de Soto inició la expedición- el dinero estaba en circulación muchos años debido al propio coste de la acuñación de la época.

Si bien se debate entre los historiadores la ruta exacta de la expedición del Hernando de Soto, suele haber acuerdo en que recorrió los actuales estados de Florida, Georgia, Carolinas, Tennessee, Alabama, Mississippi, Arkansas, Louisiana y Texas.  En el caso de Florida, la información era hasta los hallazgos muy escasa, habiendo solo evidencias arqueológicas de la expedición española en lago Tallahassee. Los nuevos descubrimientos podrían trazar una ruta más exacta.

Cuentas de vidrio fabricadas en Murano, Venecia, en el siglo XVIHernando de Soto ya era un hidalgo rico en 1539 y había sido lugarteniente de Francisco Pizarro en la conquista del Imperio Inca. Después de regresar a Sevilla con 18.000 onzas de oro y contraer matrimonio con Inés de Bobadilla, con quien vivía rodeado de lujo, le poseyó de nuevo la fiebre de los conquistadores, y engatusado por las historias de gloria y botín de Cabeza de Vaca  decidio emprender una expedición en el Nuevo Mundo de la que no regresaría jamás ya que moríria anteres de finalizar su periplo, en 1542, como consecuencia de unas fiebres.

En EE.UU honran la figura de este explorador con la exposición de unas piezas, que  pertenecieron a esta expedición o incluso a la de Cabeza de Vaca -al que el extremeño siguió los pasos- y que quisieron devolver y no pudieron.

Fuente: La Aventura de la Historia